miércoles, 4 de enero de 2012

Boletín nº 30 - La Gran Alegría

La Gran Alegría



La madre Iglesia, nos ayuda a redescubrir el sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan distinta a la del mundo…

El pesebre es una escuela de vida, donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegría. Ésta no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amado por el Señor, en hacerse don para los demás y en quererse unos a otros. Miremos el pesebre: la Virgen y san José no parecen una familia muy afortunada; han tenido su primer hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo están llenos de profunda alegría, porque se aman, se ayudan, y sobre todo están seguros de en su historia está la obra Dios, Quien se ha hecho presente en el pequeño Jesús. ¿Y los pastores? ¿Qué motivo tienen para alegrarse? El Bebé no cambiará realmente su condición de pobreza y de marginación. Pero la fe les ayuda a reconocer en el “niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”, el “signo” del cumplimiento de las promesas de Dios para todos los hombres “en quienes él se complace” (Lc 2,12-14), ¡también para ellos!


En eso, queridos amigos, es en lo que consiste la verdadera alegría: es sentir que nuestra existencia personal y comunitaria es visitada y colmada por un gran misterio, el misterio del amor de Dios. Para alegrarnos, necesitamos no sólo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro corazón, y responde a nuestros anhelos más profundos. Este Dios se ha manifestado en Jesús, nacido de la Virgen María. Por eso el Niño, que ponemos en la cabaña o en la cueva, es el centro de todo, es el corazón del mundo. Oremos para que cada persona, como la Virgen María, pueda acoger como centro de su propia vida al Dios que se ha hecho Niño, fuente de la verdadera alegría. (SS Benedicto XVI, Ángelus 13 de diciembre de 2009)



ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS


- Texto Bíblico: Lc 2, 8-18


8En aquella misma región había unos pastores pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. 9De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. 10El ángel les dijo: “No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: 11Hoy, en la Ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. 12Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. 13De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababan a Dios diciendo: 14”Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.15Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado”. 16Fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que se les habían dicho de aquel niño. 18Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.



- Comentario


“Os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo”


El ángel anuncia a los pastores una Buena Noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: “Hoy, en la Ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Donde llega la salvación, estalla la alegría y los pastores son los primeros en recibirla. Ellos son las primicias de los que reciben la alegría de la salvación; su gozo es el inicio de una oleada de alegría que se extenderá a Israel y al mundo entero.

La alegría acompañará siempre el anuncio del Evangelio. Incluso la persecución por la predicación del mismo, desencadenará la alegría: «Y llamando a los apóstoles, después de azotarlos,… los soltaron. Ellos, pues, salían gozosos de la presencia del sanedrín, porque habían sido dignos de padecer afrentas por el nombre de Jesús» (Act 5,40s).


"Fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre”

Después de haber escuchado el mensaje del Ángel, los pastores se dijeron unos a otros: « Vayamos, pues, a Belén... Fueron corriendo». Se apresuraron. Lo que se les había anunciado era tan importante que debían ir inmediatamente. Lo que se les había dicho iba mucho más allá de lo acostumbrado. Cambiaba el mundo. Ha nacido el Salvador.

Dios es importante, lo más importante, el absoluto en nuestra vida. Ésta es la prioridad que nos enseñan precisamente los pastores. Aprendamos de ellos a no dejarnos subyugar por las urgencias de la vida cotidiana.

Los pastores expresan el motivo por el que se ponen en camino: «Veamos lo que ha sucedido ». El texto griego dice literalmente: «Veamos esta Palabra que ha ocurrido allí». Sí, ésta es la novedad: se puede mirar la Palabra, pues ésta se ha hecho carne. Aquel Dios del que no se debe hacer imagen alguna, porque cualquier imagen sólo conseguiría reducirlo, e incluso falsearlo, este Dios se ha hecho visible en Aquel que es su verdadera imagen: Jesucristo. En Él, en todo su vivir y obrar, en su morir y resucitar, podemos ver la Palabra de Dios y, por lo tanto, el misterio del mismo Dios viviente. Dios es así. El Ángel había dicho a los pastores: « Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre ». La señal de Dios, la señal que ha dado a los pastores y a nosotros, no es un milagro clamoroso. La señal de Dios es su humildad. La señal de Dios es que Él se hace pequeño; se convierte en niño; se deja tocar y pide nuestro amor.


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”

Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.

Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.

Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.


Noticias vocacionales “Amor de Dios”

El día 28 de enero de 2012 emitirán su profesión religiosa, en el noviciado Viceprovincial de África (Lubango - Angola) las Hermanas Marlina Paulino, Jonita Fonseca Sumaila, Rabía Armando Mareha, Idalina José Tembe, Ilda Carlos Joäo de Brito y Matilde Elias Edulela.



“Os recomiendo una santa alegría. Ésta acompaña siempre a las buenas conciencias: así como la tristeza es enemiga de todo lo bueno”. (J. Usera)