miércoles, 1 de agosto de 2012

Boletín nº 37 - "María, madre y modelo" (Agosto 2012)

"Rogad al Dueño de la mies"


Existe una criatura en la que el diálogo entre la libertad de Dios y la libertad del hombre se realiza de modo perfecto, de manera que las dos libertades puedan actuar realizando plenamente el proyecto vocacional; una criatura que nos ha sido dada para que en ella podamos contemplar un perfecto designio vocacional, el que debería cumplirse en cada uno de nosotros.
¡Es María, la imagen salida del designio de Dios sobre la criatura! Es, en efecto, criatura como nosotros, pequeño fragmento en el que Dios ha podido verter todo su amor divino; esperanza que nos ha sido dada para que mirándola, podamos también nosotros aceptar la Palabra a fin de que se cumpla en nosotros.
María es la mujer en la que la Santísima Trinidad puede manifestar plenamente su libertad electiva. Como dice San Bernardo comentando el mensaje del ángel Gabriel en la anunciación: « Esta no es una Virgen encontrada en el último momento, ni por casualidad, sino que fue elegida antes de los siglos; el Altísimo la predestinó y se la preparó ». Y San Agustín ya había escrito mucho antes: « Antes que el Verbo naciese de la Virgen, El ya la había predestinado como su madre ».
María es la imagen de la elección divina de toda criatura, elección hecha desde la eternidad y totalmente libre, misteriosa y amante. Elección que, normalmente, va más allá de lo que la criatura puede desear para sí: que le pide lo imposible y le exige sólo una cosa: el valor de fiarse.
Pero la Virgen María es también modelo de la libertad humana en la respuesta a esta elección. Ella es la muestra de lo que Dios puede hacer cuando encuentra una criatura libre de acoger su propuesta. Libre de pronunciar su « sí », libre de encaminarse por la larga peregrinación de la fe, que será también la peregrinación de su vocación de mujer llamada a ser Madre del Salvador y Madre de la Iglesia. Aquel largo viaje se concluirá a los pies de la cruz, con un « sí » todavía más misterioso y doloroso que la hará ser plenamente madre; y, después, también en el cenáculo, donde engendra y sigue todavía hoy engendrando, con el Espíritu, la Iglesia y cada vocación. (Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 23)


ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS
  • Texto Bíblico: Ap 12, 1-9
1Un gran signo apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza,  2 y está encinta y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz. 3 Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos,  y sobre sus cabezas siete diademas, 4 y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz. 5 Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono,  6 y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser alimentada mil doscientos sesenta días. 7 Y hubo un combate en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón, y el dragón combatió, él y sus ángeles.  8 Y no prevaleció, y no quedó lugar para ellos en el cielo. 9Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el que engaña al mundo entero; fue precipitado y sus ángeles fueron precipitados con él”.


- Pasos para la lectio divina
1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra? 
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?


- Comentario                                                          
… Mujer vestida de sol...
La imagen representa al mismo tiempo a Nuestra Señora y a la Iglesia. Sobre todo, la “mujer” del Apocalipsis es María misma. Aparece "vestida de sol", es decir vestida de Dios: la Virgen María en efecto está toda rodeada de la luz de Dios y vive en Dios. Este símbolo del vestido luminoso expresa claramente una condición relativa a todo el ser de María: Ella es la "llena de gracia", colmada del amor de Dios. Esta mujer tiene bajo sus pies la luna, símbolo de la muerte y de la mortalidad. María, de hecho, está plenamente asociada a la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte; está libre de toda sombra de muerte y totalmente repleta de vida. Y esto se manifiesta en los dos grandes misterios de su existencia: al inicio, el haber sido concebida sin pecado original y, al final, el haber sido asunta en alma y cuerpo al Cielo, a la gloria de Dios. Pero también toda su vida terrena fue una victoria sobre la muerte, porque fue gastada enteramente en el servicio de Dios, en la oblación plena de sí a Él y al prójimo. María es en sí misma un himno a la vida: es la criatura en la cual se ha realizado ya la palabra de Cristo: "He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia".
"una corona de doce estrellas".
Este signo simboliza a las doce tribus de Israel y significa que la Virgen María está en el centro del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo esta imagen nos introduce en la segunda gran interpretación del signo celeste: la mujer, además de representar a Nuestra Señora, simboliza a la Iglesia, la comunidad cristiana de todos los tiempos. Está encinta, en el sentido de que lleva en su seno a Cristo y lo debe alumbrar para el mundo: he aquí la fatiga de la Iglesia peregrina en la tierra que, en medio de los consuelos de Dios y las persecuciones del mundo, debe llevar a Jesús a los hombres.
Porque lleva a Jesús, la Iglesia encuentra la oposición de un feroz adversario, representado por "un enorme dragón rojo". Este dragón trató en vano de devorar a Jesús, porque Jesús, a través de su muerte y resurrección, subió hasta Dios y se sentó en su trono. Por esto, el dragón, vencido de una vez por todas en el cielo, dirige sus ataques contra la mujer –la Iglesia- en el desierto del mundo. Pero en cada época la Iglesia es sostenida por la luz y la fuerza de Dios, que la nutre en el desierto con el pan de su Palabra y de la santa Eucaristía. Y a  través de todas las pruebas que encuentra en el curso de los tiempos y en las diversas partes del mundo, la Iglesia sufre persecución pero resulta vencedora.  (Ofrenda floral  a la Inmaculada  del Papa Benedicto XVI, Roma de 2011)


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”
Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”. 
Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.

Noticias vocacionales  “Amor de Dios”

El día 25 de agosto de 2012 emitirá su profesión perpetua en Bolivia la Hna. Carmen Lama Claros.

“María, la Reina de los Ángeles, es también la amiga de los hombres”. (J. Usera)