
Al ver la estrella,
se llenaron de inmensa alegría
“La No-Violencia: un estilo de política para la paz”. Es este el título del Mensaje para la 50ª Jornada Mundial de la Paz, la cuarta del Papa Francisco.
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“La violencia y la paz están en el origen
de dos maneras opuestas de construir la sociedad. La proliferación de brotes de
violencia da origen a gravísimas y negativas consecuencias sociales. Al
contrario, “la paz tiene consecuencias sociales positivas y permite realizar un
verdadero progreso. Por lo tanto, debemos movernos en los espacios de lo que es
posible, negociando vías de paz, incluso ahí donde dichas vías parecen ambiguas
e impracticables”. De esta manera, “la no-violencia podrá adquirir un
significado más amplio y nuevo: no solo como aspiración, deseo, rechazo moral de la violencia, de las barreras, de los
impulsos destructivos, sino como enfoque político realístico, abierto a la
esperanza”. “Se trata de un método político fundado en la primacía de la ley.
Si se salvaguardan los derechos de cada persona y la igual dignidad de cada uno
sin discriminación ni distinción, la no-violencia, entendida como método político,
puede constituir una vía realista y llena de esperanza para superar los
conflictos armados. En esta perspectiva, es importante que siempre se reconozca
la fuerza del derecho, en vez, del derecho de la fuerza”.
El Papa Francisco indica un ulterior paso,
un camino de esperanza conforme a las presentes circunstancias históricas: para
obtener la resolución de las controversias a través de la negociación, evitando
que se degeneren en conflictos armados.
Para concluir el texto señala que uno de
las cosas que debe combatirse actualmente es el tráfico de armas, y con la no
violencia se “puede hacer mucho para combatir este flagelo”.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey
Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y
venimos a adorarlo» … Ellos, después de
oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto
salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el
niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa,
vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después,
abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Padre bueno, Jesús nos dijo:
”La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe
obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre, os lo concederá”. Confiados en
esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y
para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino
desde la civilización del amor.
ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS
-Texto Bíblico: Mt
2, 1-2, 9- 11
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey
Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y
venimos a adorarlo» … Ellos, después de
oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto
salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el
niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa,
vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después,
abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
- Pasos para la lectio divina
1. Lectura
y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el
conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué
dice la Palabra?
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí
¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo
que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida
de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra
pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se
abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a
la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se
centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la
realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
- Comentario
Los Magos, que aparecen
en el Evangelio de Mateo, son una prueba viva de que las semillas de verdad
están presentes en todas partes, porque son un don del Creador que llama a
todos para que lo reconozcan como Padre bueno y fiel. Los Magos representan a
los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios.
Delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua y cultura: en ese Niño,
toda la humanidad encuentra su unidad. Y la Iglesia tiene la tarea de que se
reconozca y venga a la luz con más claridad el deseo de Dios que anida en cada
uno. Este es el servicio de la Iglesia, con la luz que ella refleja: hacer
emerger el deseo de Dios que cada uno lleva en sí. Como los Magos, también hoy
muchas personas viven con el «corazón inquieto», haciéndose preguntas que no encuentran
respuestas seguras, es la inquietud del Espíritu Santo que se mueve en los
corazones. También ellos están en busca de la estrella que muestre el camino
hacia Belén.
Los Magos, durante mucho
tiempo, habían escrutado el gran libro del cielo buscando una respuesta a sus
preguntas –tenían el corazón inquieto– y, al final, la luz apareció. Aquella
estrella los cambió. Les hizo olvidar los intereses cotidianos, y se pusieron
de prisa en camino. Prestaron atención a la voz que dentro de ellos los empujaba
a seguir aquella luz; y ella los guio hasta que en una pobre casa de Belén
encontraron al Rey de los Judíos.
Todo esto encierra una
enseñanza para nosotros. Hoy será bueno que nos repitamos la pregunta de los
Magos: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto
salir su estrella y venimos a adorarlo». Nos sentimos urgidos, sobre todo en un
momento como el actual, a escrutar los signos que Dios nos ofrece, sabiendo que
debemos esforzarnos para descifrarlos y comprender así su voluntad. Estamos
llamados a ir a Belén para encontrar al Niño y a su Madre. Sigamos la luz que
Dios nos da, la luz que proviene del rostro de Cristo, lleno de misericordia y
fidelidad. Y, una vez que estemos ante él, adorémoslo con todo el corazón, y
ofrezcámosle nuestros dones: nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestro
amor. La verdadera sabiduría se esconde en el rostro de este Niño. Y es aquí,
en la sencillez de Belén, donde encuentra su síntesis la vida de la Iglesia.
Aquí está la fuente de esa luz que atrae a sí a todas las personas en el mundo
y guía a los pueblos por el camino de la paz. (Cf. Homilía del Papa Francisco en la solemnidad de la Epifanía
del Señor 2016)
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE
DIOS”
Padre bueno, Jesús nos dijo:
”La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe
obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre, os lo concederá”. Confiados en
esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y
para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino
desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen
Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las
comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los
jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el
amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
“El
católico lleva consigo un germen de vida social y pacífica." (J. Usera)
