La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a reflexionar sobre el tema: Las vocaciones don de la caridad de Dios.
La verdad profunda de nuestra existencia está encerrada en ese sorprendente misterio: toda criatura, en particular toda persona humana, es fruto de un pensamiento y de un acto de amor de Dios, amor inmenso, fiel, eterno.
Se trata de un amor sin reservas que nos precede, nos sostiene y nos llama durante el camino de la vida y tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios. En efecto, toda vocación específica nace de la iniciativa de Dios; es don de la caridad de Dios. Él es quien da el "primer paso" y no como consecuencia de una bondad particular que encuentra en nosotros, sino en virtud de la presencia de su mismo amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu» (Rm 5,5).
Es preciso por tanto volver a anunciar, especialmente a las nuevas generaciones, la belleza cautivadora de ese amor divino, que precede y acompaña: es el resorte secreto, es la motivación que nunca falla, ni siquiera en las circunstancias más difíciles. Tenemos que abrir nuestra vida a este amor; cada día Jesucristo nos llama a la perfección del amor del Padre. La grandeza de la vida cristiana consiste en efecto en amar "como" lo hace Dios; se trata de un amor que se manifiesta en el don total de sí mismo fiel y fecundo.
En este terreno oblativo, en la apertura al amor de Dios y como fruto de este amor, nacen y crecen todas las vocaciones. Y bebiendo de este manantial mediante la oración, con el trato frecuente con la Palabra y los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, será posible vivir el amor al prójimo en el que se aprende a descubrir el rostro de Cristo Señor. Para expresar el vínculo indisoluble que media entre estos "dos amores" – el amor a Dios y el amor al prójimo – que brotan de la misma fuente divina y a ella se orientan, el Papa san Gregorio Magno se sirve del ejemplo de la planta pequeña: «En el terreno de nuestro corazón, Dios ha plantado primero la raíz del amor a él y luego se ha desarrollado, como copa, el amor fraterno». (Mensaje del Papa para la Jornada de Oración por las Vocaciones 2012)
ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS
- Texto Bíblico: Jn 10, 11-18
“11Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; 12el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; 13 y es que a un asalariado no le importan las ovejas 14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, 15 igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. 17 Por eso me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. 18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla: Este mandato he recibido del Padre”.
-Pasos para la lectio divina
1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra?
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
- Comentario
Para un judío, conocedor de la Escritura, la palabra "pastor" evocaba textos proféticos y salmos, cuyo protagonista era Dios, Pastor de su pueblo. Una de las imágenes más habituales que los primeros cristianos usaron para representar a Jesucristo fue la del Buen Pastor. Jesús acoge al ser humano y lo lleva a Dios. Dios ha terminado por encontrar al hombre porque ha venido allí donde el hombre le buscaba.
"Yo soy el buen Pastor"
El término "pastor" tiene una connotación mesiánica: Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios hecha en el profeta Ezequiel. Jesús, descendiente de David, no es un pastor más, como los que Dios suscitó en el pasado, es el pastor-mesías definitivo.
Jesús usa el nombre de Dios: "Yo soy". Es como si Dios mismo pastorease a su pueblo y le dirigiese estas palabras: «Yo mismo cuidaré de mi rebaño y velaré por él”. Jesús es el Pastor bueno a quien se le conmueven las entrañas ante el dolor de la gente que anda "como ovejas sin pastor".
El amor lleva a Jesús a dar su vida por las ovejas. Esta afirmación “DAR LA VIDA” aparece cuatro veces en boca de Jesús (vv. 11.14.17.18) y expresa algo más que unas buenas relaciones entre el pastor y sus ovejas. Nos habla de relaciones más hondas: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos".
"Conozco a mis ovejas y las mías me conocen"
“Conocer” en la Biblia indica comunión de vida íntima y personal basada en el amor. Así es la relación del pastor-Jesús con las ovejas-pueblo. Es sorprendente que Jesús ponga en paralelismo el conocimiento que sus discípulos tienen de Él y el conocimiento que Él tiene del Padre. Jesús podía decir: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre". Sin embargo, aunque los discípulos estemos llamados a reproducir la imagen del Hijo, nunca nos atreveríamos a decir: "Quien me ve a mí ve a Jesús". Pero eso es lo que Jesús afirma: "…mis ovejas me conocen", es decir, tienen una profunda comunión conmigo, como yo la tengo con el Padre.
Conocer a Jesús significa experimentar su amor, identificarse con su persona y entrar en su dinámica de vida: “El que ama conoce a Dios, porque Dios es amor”.
"Otras ovejas que no son de este redil"
Jesús habla de "otras ovejas" que no pertenecen al ese redil, al pueblo judío. Él llegará a ser Pastor de todos. Todos, sin distinción de raza, credo o estatuto social formamos la comunidad de Jesús. Todos, judíos y gentiles, estamos llamados a dejarnos conducir por el único Pastor, el único cuyo Nombre, bajo el cielo, es capaz de salvarnos (Hch 4,12).ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”
Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
Noticias “Amor de Dios”
El 27 de abril celebramos el 148 aniversario de la fundación de la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios, fundada por el Venerable P. Jerónimo Usera. Damos gracias al Señor por estos años de vida y por todo el bien que la Congregación ha realizado.
“Señor, he consagrado a Ti mi entusiasmo, toda mi hacienda y mi vida con tal de poder realizar la obra de tu amor”. (J. Usera)