Pablo de Tarso, en hebreo Saúl/Saulo, era judío de la diáspora y ciudadano romano. En Jerusalén estudió la Ley en la escuela del gran rabino Gamaliel. Pablo está en la frontera de tres culturas diversas —romana, griega y judía—. Quizá también por este motivo estaba predispuesto para una mediación entre las culturas, para una verdadera universalidad.
Para Pablo fue decisivo conocer a los discípulos de Jesús, el nuevo "camino" que no ponía en el centro la Ley de Dios, sino la persona de Jesús, crucificado y resucitado. Como judío celoso, consideraba este mensaje inaceptable y sintió el deber de perseguir a los discípulos de Cristo. Precisamente, en el camino hacia Damasco según sus palabras, fue "alcanzado por Cristo Jesús".
Lucas cuenta este hecho con muchos detalles y el mismo Pablo en sus cartas va a lo esencial y habla de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado. De hecho, se definirá explícitamente "apóstol por vocación" o "apóstol por voluntad de Dios", para subrayar que su conversión no fue resultado de pensamientos o reflexiones, sino fruto de una intervención divina, de una gracia divina imprevisible. A partir de entonces, todo lo que antes tenía valor para él se convirtió en pérdida y basura. Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio.
En la vida apostólica de Pablo no faltaron dificultades, que afrontó con valentía por amor a Cristo. Él mismo recuerda que tuvo que soportar "trabajos, cárceles, azotes; muchas veces peligros de muerte… Y además de esto la preocupación por todas las Iglesias". Y todo por Jesucristo, de quien escribe: "El amor de Cristo nos apremia al pensar que murió por todos". Pablo dio el testimonio supremo con su sangre bajo el emperador Nerón y hoy nos reta: "Sed mis imitadores, como yo lo soy de Cristo". (Cf Benedicto XVI audiencia General del 25 de octubre de 2006)
ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS
- Texto Bíblico: Hechos de los apóstoles 9, 3-18
“3Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. 4Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?». 5Dijo él: « ¿Quién eres, Señor?». Respondió: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 6Pues, levántate, entra en la ciudad y allí se te dirá lo que tienes que hacer». 7Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. 8Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. 9Allí estuvo tres días ciego sin comer ni beber. 10Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: « ¡Ananías!». Respondió él: «Aquí estoy, Señor». 11El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira está orando 12y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista». 13Ananías contestó: «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a los santos en Jerusalén, 14y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre». 15El Señor le dijo: «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mi para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. 16 Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre». 17Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías de camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo». 18Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado.
- Pasos para la lectio divina
1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra?
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
- Comentario
La conversión de Saulo es un acontecimiento importante para la primitiva comunidad, por eso Lucas la cuenta tres veces en el libro de los Hechos (capítulos 9, 22 y 26). Pablo habla de ella en sus cartas. En la narración Lucas quiere describir, sobre todo, la vocación apostólica de Pablo. Los tres relatos de la conversión se sitúan en los tres momentos más decisivos de la propagación del Evangelio: cuando la comunidad de Jerusalén empieza a emigrar (Act 9), cuando el cristianismo se separa del judaísmo (Act 22) y cuando llega a los confines de la tierra. (Act 26).
“…estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió…
Dios toma siempre la iniciativa y se hace presente donde quiere y como quiere. El encuentro de Saulo con Jesús se produce “en el camino” de Jerusalén a Damasco. Los caminos tienen mucha importancia en los Hechos. Porque por los caminos el evangelio se propaga de ciudad en ciudad... por viajeros... Todos somos responsables en la evangelización, en el anuncio de la Buena Noticia de Jesús.
Los detalles de la descripción (la luz, la caída, la voz, la ceguera, las escamas de los ojos…), hacen referencia al centro del acontecimiento: Cristo resucitado se presenta como una luz espléndida y se dirige a Saulo, transforma su pensamiento y su vida misma. El esplendor del Resucitado lo deja ciego; así, se presenta también exteriormente lo que era su realidad interior, su ceguera respecto de la verdad, de la luz que es Cristo. Y después su "sí" definitivo a Cristo en el bautismo abre de nuevo sus ojos, lo hace ver realmente.
«… ¿por qué me persigues?»... « ¿Quién eres, Señor?»… «Yo soy Jesús»
Es un modo de afirmar el «hecho» de la resurrección. Pablo se encuentra con Jesús resucitado. (Se explicita en los vv. 9, 17 y 27). Creía perseguir a discípulos, pero encuentra a «Jesús». Es sorprendido por Cristo viviente, presente en sus discípulos. «Lo que hicisteis al más pequeño, me lo hicisteis a mí». Pablo encuentra a Jesús, en aquellos a quienes persigue. Desde el primer encuentro con Jesús, el apóstol se encuentra con la comunidad Jesús: los cristianos son el Cuerpo de Cristo: «Vosotros sois el Cuerpo de Cristo...»
El diálogo entre Jesús y Pablo se prolongará permanentemente en una oración incesante. Desde ahora, Pablo y Jesús vivirán como dos compañeros, uno «visible» que hace el trabajo y toma la palabra... el otro «invisible» que anima el trabajo desde el interior y sugiere la palabra.
«… entra en la ciudad y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Dios se revela en la mediación eclesial. Ananías y la comunidad cristiana, acogen a Pablo. La Iglesia reconoce los gérmenes de bien, celebra, acoge, impone las manos, vive el ministerio de la sanación y de la misericordia, es instrumento del Espíritu y mediadora de la nueva luz. El fruto del encuentro es el anuncio: Se puso a predicar en las sinagogas afirmando que Jesús es el Hijo de Dios.
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”
Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
“En Jesucristo y por Jesucristo todo se perfecciona. El cristiano, cimentado en Jesucristo, es grande en su debilidad, feliz en lo próspero y en la desgracia, desafía a los tiempos y enfrenta las angustias, es grande sin soberbia, humilde sin bajeza, liberal y caritativo siendo rico, sufrido en la pobreza y paciente en la espera de la vida eterna”. (J. Usera)
