miércoles, 30 de julio de 2014

BOLETÍN Nº 61: LA REALEZA DE MARÍA ES SERVICIO

Queridos amigos de la cadena de oración por las vocaciones “Amor de Dios”:

Como sabéis, las Hermanas del “Amor de Dios  estamos celebrando el XV Capítulo General. Nos sentimos en comunión espiritual con cada uno de vosotros y agradecemos la oración que por el fruto del mismo estáis haciendo. 

Que con María y, ayudados por Ella, hagamos en cada momento lo que Jesús nos diga.


Un abrazo y mi oración
Hna. Mercedes M

La realeza de María es servicio

María es Reina porque está asociada de modo único a su Hijo, tanto en el camino terreno, como en la gloria del cielo. San Efrén el Sirio, dice, acerca de la realeza de María, que viene de su maternidad: ella es la Madre del Señor, el Rey de reyes y nos muestra a Jesús como vida, salvación y esperanza nuestra. Pablo VI recordaba en la Exhortación apostólica Marialis Cultus: "En la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende de Él: en vistas a Él, Dios Padre la eligió desde toda la eternidad como Madre toda santa." (n. 25). Hay una idea corriente, común, sobre el rey o la reina: que sería una persona con poder y riqueza. Pero este no es el tipo de la realeza de Jesús y de María. Pensemos en el Señor: la realeza y el ser rey en Cristo, está tejido de humildad, de servicio, de amor: es sobre todo servir, ayudar, amar. Recordemos que Jesús fue proclamado rey en la cruz... En ese momento sobre la cruz se demuestra que Él es rey, sufriendo con nosotros, por nosotros, amando hasta el final, y así gobierna y genera verdad, amor, justicia. Y en la Última Cena se inclina para lavar los pies de los suyos.
El reino de Jesús no tiene nada que ver con el de los poderosos de la tierra. Es un rey que sirve a sus siervos; así lo ha demostrado en toda su vida. Y lo mismo vale para María: es reina en el servicio a Dios, a la humanidad, es la reina del amor que vive el don de sí misma a Dios para entrar en el plan de salvación. Al Ángel le dice: He aquí la esclava del Señor y canta en el Magnificat: Dios ha puesto los ojos en la humildad de su sierva. Es reina justamente amándonos, ayudándonos en nuestras necesidades; es nuestra hermana, sierva humilde. María ejercita esta realeza de servicio y de amor velando por sus hijos. La devoción a la Virgen es un elemento importante de la vida espiritual. En nuestra oración no dejemos de acudir confiados a Ella. Contemplándola a Ella, imitemos la fe, la plena disponibilidad al plan de Dios, la generosa acogida a Jesús. María es la Reina del cielo cerca de Dios, pero es también la madre cercana a cada uno de nosotros. (Benedicto XVI 23 agosto 2012)




ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS

- Texto Bíblico: Lc 10,21-23                             
« 21 Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: ‘Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. 22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. 23 Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: ‘¡Bienaventuradas los ojos que ven lo que vosotros veis!».


- Pasos para la lectio divina

1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra?
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?





- Comentario                       
                                  
Jesús, en presencia de sus discípulos que regresan de la misión y quieren hablarle del trabajo que habían hecho, se dirige al Padre en una ferviente oración. En ella aparecen una acción de gracias (10,21), unas palabras de revelación (10,22), y una fórmula de felicitación (10,23).

Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Toda la vida de Jesús está sostenida por el Espíritu y bajo su influjo se dirige a Dios. Exclama lleno de gozo: ¡Padre!, Señor de cielo y tierra”. Bendice al Padre y le muestra su agradecimiento. A la invocación llena de confianza: Padre, se añade el calificativo majestuoso de Señor del cielo y de la tierra. La confianza y la reverencia son los pilares de la oración.
La acción de gracias, la plegaria de Jesús surge de la contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los hombres. Los apóstoles habían predicado, habían trabajado con denuedo: tal era la cara visible de las cosas. Y Jesús ve el trabajo del Padre en el interior: "Tú has escondido... Tú has revelado..." Dios trabaja en el corazón de cada persona. Estamos invitados a contemplar este trabajo de Dios: a descubrir lo que está haciendo en los que nos rodean, y en mí... Cada vez que una persona hace el bien... Dios está allí.

Has escondido estas cosas…
La primera parte de la bendición es desconcertante: “has escondido estas cosas a los sabios y entendidos”. Jesús excluye del ámbito de la revelación a quienes presumen de conocimientos. Y es que un entendido sin humildad de corazón, sin sencillez, está encerrado en su propia vanidad y no es capaz de abrirse a la verdadera revelación. La segunda parte de la bendición-acción de gracias habla de los destinatarios de la revelación: ¡la gente sencilla, la gente abierta, la gente capaz de admirarse con lo que viene de otros! El Padre hace destinatarios de su revelación a los sencillos. El Padre, sin embargo, en su discreción, se revela a través de Jesús, su Hijo: “aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Jesús se dirige a sus discípulos. Ellos son gente sencilla, como lo era su madre Maria que se han fiado de Él y lo siguen. Ellos son los destinatarios de la más honda y bella revelación, del secreto más extraordinario: quién es el Padre, quién es el Hijo, cuál es el proyecto que ambos llevan adelante, el “misterio del Reino de Dios”. Si somos comunidad de Jesús, si escuchamos en la intimidad y en comunidad su palabra, también nosotros recibiremos la revelación y el Maestro nos instruirá.

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”

Padre bueno, Jesús nos dijo:”La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”.

Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.  Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.


Noticias vocacionales  “Amor de Dios”




El día 16 de agosto de 2014 emitirán su profesión religiosa, en el noviciado Interprovincial de México (D.F.), las Hnas. Odisleidy Ríos Ruíz (Cubana) y María Elena Soliz Cavalcante (boliviana).
El día 17 de agosto de 2014 comenzarán el noviciado, también en México, las jóvenes Mónica Yuném Bernabé Castellanos y Juanita Mamani Guaitari.


«María, cuya dulzura es igual a su poder, y cuyo poder no conoce límites, es nuestra Madre».  (J. Usera)