"Rogad al Dueño de la mies..."
Con motivo del 50 aniversario de la publicación del Decreto Perfectae
Caritatis, del Concilio Vaticano II,
ha sido convocado por el Papa Francisco “Año de la Vida Consagrada”, desde el
30 de noviembre de 2014 hasta el 2 de febrero de 2016. Tiene tres objetivos: Dar gracias a Dios por el don de la vida
consagrada y especialmente por los cincuenta años de renovación de la misma
según las enseñanzas del Concilio. Abrazar el futuro con
esperanza, confiados en el Señor, al cual los consagrados ofrecen toda su vida.
Vivir el presente con pasión, evangelizando la propia vocación y
testimoniando al mundo la belleza del seguimiento de Cristo en las múltiples
formas en las cuales se expresa la vida consagrada.
El Lema: Vida consagrada en la Iglesia hoy.
Evangelio, Profecía, Esperanza
El Logo: La paloma indica la acción del Espíritu Santo fuente de vida e inspirador de
creatividad. La paloma evoca además la consagración de la humanidad de Cristo en el bautismo.
Las aguas indican la complejidad y la armonía de los
elementos humanos y cósmicos, que el Espíritu hace "gemir" según los
misteriosos designios de Dios (cfr. Rm 8,27), para que converjan en el
encuentro acogedor y fecundo que lleva a una nueva creación. Los consagrados y
las consagradas en el signo del Evangelio viven su variedad carismática y
diaconal como "buenos administradores de la multiforme gracia de
Dios" (1Pd 4,10).
Las tres estrellas recuerdan la identidad de la vida
consagrada en el mundo. Expresan la circularidad y la relación del amor
trinitario que la vida consagrada trata de vivir cada día en el mundo, en el
signo de la fraternidad.
El globo poliédrico significa el mundo
con la variedad de pueblos y culturas, como afirma el Papa Francisco (cfr EG 236). El soplo del Espíritu lo
sostiene y lo conduce hacia el futuro. Invitación a los consagrados y a las
consagradas a que sean "portadores del Espíritu, hombres y mujeres
auténticamente espirituales, capaces de fecundar secretamente la
historia" (VC 6).
ORACIÓN
DESDE LA PALABRA DE DIOS
- Texto Bíblico: Jn 1,35-39
Al
día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos.
Fijándose en Jesús que pasaba. Dice: “He ahí el Cordero de dios”. Los dos
discípulos lo oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
Jesús
se volvió, y al ver que le seguían les dice: “¿Qué buscáis?”. Ellos le
respondieron: “Rabbí – que quiere decir, “Maestro”- ¿Dónde vives?”. Les
respondió: “Venid y lo veréis”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron
con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
- Pasos
para la lectio divina

1.
Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el
conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué
dice la Palabra?
2.
Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy
el Señor a través de este texto bíblico? Dejo
que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida
de la Iglesia en este momento.
3.
Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor
como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la
gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4.
Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma
mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién
eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
- Comentario
“Juan se
encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos”. De uno de ellos sabemos el
nombre. Se llamaba Andrés. Del segundo discípulo la mayoría de los exégetas
suponen que era Juan. Los dos venían de la región del lago de Galilea. Juan el
Bautista está impresionado porque ha visto al que esperaba. Por eso, al día
siguiente no se contenta con verlo pasar. No sólo lo ve; fija su mirada en él,
en Jesús que pasa. No sabe adónde se dirige pero Juan reacciona de inmediato.
Ve a dos de sus discípulos que están con él, y les propone seguir a Jesús
diciéndoles simplemente: “He ahí el
Cordero de Dios”. El día anterior le habían escuchado decir que Jesús es “el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Hoy sólo quiere indicar hacia
la persona. No necesita invocar su misión en relación a los pecados del mundo.
Conmueve el
desprendimiento de Juan el Bautista. Eran sus discípulos. Pero el Precursor no
los retiene como propios. Ambos son buscadores del Mesías. Tampoco los retendrá
después. No son suyos. No sólo reconoce su libertad para seguir a Jesús; él
mismo les propone que lo sigan. Juan Bautista continuará a orillas del Jordán,
preparando los caminos de tantos otros, para que encuentren al Ungido de Dios.
Llaman la
atención las palabras con las cuales el Bautista presenta a Jesús: “He ahí el cordero de Dios”
y el hecho de que los dos futuros apóstoles, en cuanto oyeron hablar así,
siguieran a Jesús. Nunca se había utilizado esta expresión en el A.T. para
nombrar con ella el Mesías prometido. Como ha convocado a la conversión con
palabras llenas de verdad; ahora Juan convoca al seguimiento de Jesús con la
misma fuerza. Los dos discípulos son los primeros representantes de ese pueblo
que Él quiere recoger y llevar, como Pescador de Hombres, a un nuevo litoral,
el Reino de Dios.
Jesús es
quien abre el dialogo del encuentro con la pregunta: “¿Qué buscáis?”. La
respuesta que recibe es enteramente personal. En lo más hondo buscaban a una
persona, a alguien y su mundo personal que incluía su sabiduría como maestro,
su espiritualidad y su misión, por eso le preguntan por su morada. Jesús los
invita a estar con Él al menos durante unas horas. Más adelante invitará a los
dos a permanecer con Él para siempre y a su seguimiento. “Venid y lo veréis”.
Los dos
discípulos fueron y vieron donde vivía. Fueron apenas unas pocas horas que
dieron un nuevo horizonte a sus vidas. Oírlo y verlo los convirtió no sólo en
discípulos, sino también en testigos y pudieron “dar razón de su esperanza” (1P
3,15).
Noticias vocacionales “Amor de Dios”
El día 1 de Febrero de 2015 iniciarán el postulantado
en Mozambique
las jóvenes: Bertilia María de Jesús Coutinho, Carlota Roberto Machaieite,
Regina Gaspar Albano, Benilde João Mussage.
El día 7 de Febrero de 2015 iniciarán el postulantado en Angola las
jóvenes: Adriana da Conceição Cunha y Julieta Domingos Sabalo.
ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”
Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los
obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”.
Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
Confiados en esta
palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para
la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde
la civilización del amor.
Santa María,
Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las
comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los
jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor
gratuito de Dios a los hombres. Amén.
"A este Dios
veraz y bienhechor del hombre se debe toda acción de gracias.”
(J.
Usera)
