¡ALEGRAOS, CRISTO HA RESUCITADO!
¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón.
Esto puede hacerlo el amor de Dios. Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros, es el hombre vivo.Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz. (Del Mensaje Urbi et Orbi del Papa Francisco - Pascua 2013)
ORACIÓN
DESDE LA PALABRA DE DIOS
Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé
compraron aromas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de
la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas a otras:
“¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?” Y levantando los
ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande.
Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: “No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.”
Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: “No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.”
Pasos para la lectio divina
1.
Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el
conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué
dice la Palabra?.
2.
Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy
el Señor a través de este texto bíblico?. Dejo
que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida
de la Iglesia en este momento.
3.
Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor
como respuesta a su Palabra?. El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la
gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
- Comentario
En este
relato no sólo se anuncia la Buena
Noticia de que el Crucificado ha sido resucitado por Dios. Además, Marcos
explica, a los que quieran encontrarse con Él, el camino que hay que recorrer
para verlo y seguirlo.
Las
protagonistas son tres mujeres admirables: María Magdalena, María la de
Santiago y Salomé. Han seguido a Jesús por los caminos de Galilea, junto con
otros discípulos y discípulas. Al llegar el momento de la ejecución de Jesús no
han huido cobardemente, como los varones. Han contemplado angustiadas cómo los
soldados romanos crucificaban a Jesús. Han observado también donde lo han
sepultado, y vienen ahora hasta el sepulcro para tener con Él un último gesto
de piedad.
Por el
camino, las mujeres recuerdan que una “piedra” cierra la entrada del sepulcro.
Ellas se sienten impotentes para moverla. La insistencia del evangelista,
señalando que la piedra era “muy grande”, sugiere el poder de la muerte, ante
ella hay que perder toda esperanza. Las mujeres no podrán nunca liberar a Jesús
de la muerte.
Lo
sorprendente es que, al llegar al sepulcro, observan que “la piedra ha sido
corrida”. No se dice quien ha sido, pero el sepulcro está abierto. La sorpresa
y el sobresalto crecen todavía más cuando, al entrar en el sepulcro, “ven a un
joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca”. El joven está
descrito con rasgos que hablan de vida y resurrección. Las mujeres se asustan,
pues donde ellas esperaban encontrar el cadáver de Jesús ven signos de vida,
juventud, luz blanca.
El joven las
tranquiliza:” no os asustéis”. El enviado de Dios les anuncia directamente su
mensaje: “Ha resucitado, no está aquí”, Jesús no pertenece al mundo de
los muertos, está vivo para siempre, El Padre lo ha resucitado.
El joven
desea confiar un encargo a las tres mujeres. Han de salir de aquel lugar de
muerte para comunicar a “los discípulos y a Pedro” algo sumamente importante.
El mensaje es que “Él va delante de vosotros a Galilea;
allí le veréis, como os dijo.” ¿Por qué hay que volver a Galilea?
En Galilea se
escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el
proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlo hoy con corazón
sencillo y abierto, nos alimentaremos de tradiciones y doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría
del Evangelio, capaz de resucitar nuestra vida.
A orillas del lago de Galilea empezó Jesús a
llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida
y a colaborar con Él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús
sigue llamando. Ir a Galilea tras el Resucitado es vivir siempre caminando.
ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”
Padre bueno,
Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la
mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis
al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
Confiados en esta
palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para
la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde
la civilización del amor.
Santa María, Virgen
Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las
comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los
jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el
amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
"Reclutaré almas generosas
que quieran servir a Dios de balde." (J.
Usera)
