viernes, 3 de abril de 2015

VOCACIONES (DICOVAD). Boletín nº 69.

¡ALEGRAOS, CRISTO HA RESUCITADO!


¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón.

Esto puede hacerlo el amor de Dios. Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.

El sol en el centro brillando con fuerzaHe aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros, es el hombre vivo.

Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).

He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz. (Del Mensaje Urbi et Orbi del Papa Francisco - Pascua 2013)


ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS


Cristo ha resucitado y vence a la Cruz- Texto Bíblico: Mc 16, 1-7


Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas a otras: “¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?” Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande.
Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: “No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.”


 Pasos para la lectio divina

1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra?.

2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico?. Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.

3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra?. El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.

4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?




- Comentario

En este relato no sólo se  anuncia la Buena Noticia de que el Crucificado ha sido resucitado por Dios. Además, Marcos explica, a los que quieran encontrarse con Él, el camino que hay que recorrer para verlo y seguirlo.

Las protagonistas son tres mujeres admirables: María Magdalena, María la de Santiago y Salomé. Han seguido a Jesús por los caminos de Galilea, junto con otros discípulos y discípulas. Al llegar el momento de la ejecución de Jesús no han huido cobardemente, como los varones. Han contemplado angustiadas cómo los soldados romanos crucificaban a Jesús. Han observado también donde lo han sepultado, y vienen ahora hasta el sepulcro para tener con Él un último gesto de piedad.

Por el camino, las mujeres recuerdan que una “piedra” cierra la entrada del sepulcro. Ellas se sienten impotentes para moverla. La insistencia del evangelista, señalando que la piedra era “muy grande”, sugiere el poder de la muerte, ante ella hay que perder toda esperanza. Las mujeres no podrán nunca liberar a Jesús de la muerte.

Lo sorprendente es que, al llegar al sepulcro, observan que “la piedra ha sido corrida”. No se dice quien ha sido, pero el sepulcro está abierto. La sorpresa y el sobresalto crecen todavía más cuando, al entrar en el sepulcro, “ven a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca”. El joven está descrito con rasgos que hablan de vida y resurrección. Las mujeres se asustan, pues donde ellas esperaban encontrar el cadáver de Jesús ven signos de vida, juventud, luz blanca.

El joven las tranquiliza:” no os asustéis”. El enviado de Dios les anuncia directamente su mensaje: “Ha resucitado, no está aquí”,  Jesús no pertenece al mundo de los muertos, está vivo para siempre, El Padre lo ha resucitado.

El joven desea confiar un encargo a las tres mujeres. Han de salir de aquel lugar de muerte para comunicar a “los discípulos y a Pedro” algo sumamente importante. El mensaje es que “Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.” ¿Por qué hay que volver a Galilea?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlo hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de tradiciones y doctrinas  venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio, capaz de resucitar nuestra vida.

 A orillas del lago de Galilea empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida y a colaborar con Él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Ir a Galilea tras el Resucitado es vivir siempre caminando.


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”

Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.

Cerezo en florConfiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.

"Reclutaré almas generosas que quieran servir a Dios de balde." (J. Usera)