viernes, 5 de junio de 2015

Sal de la tierra, luz del mundo

Dios está enamorado de nosotros y nosotros somos su sueño de amor. Ningún teólogo puede explicar esto, mientras nosotros sólo podemos llorar de alegría. De este modo podemos sintetizar cuanto afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta el 16 de Marzo de 2015.


Partiendo de la  lectura del profeta Isaías, en que el Señor dice que creará “nuevos cielos y nueva tierra”, el Papa reafirmó que la segunda creación de Dios es más “maravillosa” aún de la primera, porque “cuando el Señor ‘rehace’ el mundo arruinado por el pecado”, lo ‘rehace’ en Jesucristo. Y en este renovar todo, Dios manifiesta su inmensa alegría: “Encontramos que el Señor tiene tanto entusiasmo: habla de alegría y dice una palabra: ‘Gozaré de mi pueblo’. El Señor piensa en lo que hará, piensa que Él, Él mismo estará en la alegría con su pueblo. Es como si fuera un sueño del Señor: el Señor sueña. Tiene sus sueños. Sus sueños sobre nosotros. ‘Ah, qué bello será cuando nos encontremos todos juntos, cuando nos reencontremos allá o cuando aquella persona, aquella otra… aquella otra caminará conmigo… ¡Y yo gozaré en aquel momento!’. Para poner un ejemplo que nos pueda ayudar, como si una muchacha con su novio o el muchacho con su novia pensara: ‘Cuando estemos juntos, cuando nos casemos…’. Es el ‘sueño’ de Dios.

“Dios –  prosiguió explicando el Papa –  piensa en cada uno de nosotros” y “piensa bien, nos quiere, ‘sueña’ con nosotros. Sueña acerca de la alegría que gozará con nosotros. Por esta razón el Señor quiere ‘re-crearnos’, y hacer nuevo nuestro corazón, ‘re-crear’ nuestro corazón para hacer que la alegría triunfe”:


“¿Han pensado? ‘¡El Señor sueña conmigo! ¡Piensa en mí! ¡Yo estoy en la mente, en el corazón del Señor! ¡El Señor es capaz de cambiarme la vida!’. Y hace tantos planes: ‘Fabricaremos casas, plantaremos viñas, comeremos juntos’… todas estas ilusiones que hace sólo un enamorado… Y aquí el Señor se deja ver enamorado de su pueblo. Y cuando le dice a su pueblo: ‘Pero yo no te he elegido porque tú eres el más fuerte, el más grande, el más potente. Te he elegido porque tú eres el más pequeños de todos. También puede decir: el más miserable de todos. Pero yo te he elegido así’. Y esto es el amor.     


ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS


- Texto Bíblico: Mt 5,13-16
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la  sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los      hombres.
 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.







Pasos para la lectio divina
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico?. Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra?. El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?.


- Comentario
Jesús define con dos atractivas imágenes la identidad de sus seguidores. Serán “la sal” que necesita la tierra y “la luz” que necesita el mundo. Introducirán la fuerza sanadora de Jesús y la luz de su proyecto del Reino de Dios. La fuerza de la sal está en que da sabor a los alimentos, los purifica y preserva de la corrupción. Los discípulos de Jesús pueden introducir en la humanidad fuerza para poner sabor a la vida, purificar lo dañado y preservar de la corrupción. La vocación de los discípulos es magnífica pero puede echarse a perder y quedar frustrada: “Si la sal se vuelve sosa…” A Jesús le preocupa que sus seguidores pierdan su identidad. Si se vacían de su espíritu ya no servirán para nada. No podrán introducir la fuerza liberadora, humanizadora y salvadora que se encierra en la persona de Jesús y en su proyecto del Reino de Dios.

La segunda imagen nos invita a entender la identidad de los seguidores de Jesús en un horizonte más amplio y universal: “Vosotros sois la luz del mundo”. La humanidad necesita de esa luz para no caminar en las tinieblas, para orientarse, para caminar con la esperanza puesta en el Padre. Esta luz proviene de Jesús: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8.12). Los discípulos son testigos que comunican la luz que reciben de Jesús. Jesús propone dos ejemplos sencillos para que los discípulos entiendan su misión. El primero: “No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte”. Si hay luz no se la oculta, nada puede impedir que brille e ilumine. La luz que viene de Jesús está destinada a iluminar el mundo, los seguidores de Jesús están llamados a mantenerla encendida, a mostrarla a todos, darán testimonio de Jesús, de su Evangelio y de su proyecto.

El segundo ejemplo subraya la misma idea:Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa”. La luz es para iluminar. Los seguidores de Jesús no han de esconder la luz, han de mantenerla bien encendida y visible para que ilumine. Jesús termina con unas palabras que aclaran su pensamiento: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. La tarea de iluminar a las gentes no consiste en proporcionar grandes ideas o doctrinas sublimes, son las “buenas obras” las que han de iluminar a todos con su luz. Este es el mensaje que hemos de escuchar: que brillen vuestras vidas, no vuestras doctrinas. Haced visible el evangelio en vuestra vida, demostrad que es posible el amor y la compasión. Buscad la justicia de Dios. Sed mis profetas, no con palabras, sino sobre todo con hechos.

Sería absurdo comprometernos en hacer "obras buenas" buscando prestigio o gloria personal, poder, superioridad o algo semejante. Según Jesús todo ha de estar orientado a la gloria del Padre del cielo, que se está abriendo camino entre nosotros para construir con nosotros un mundo más humano y fraterno.


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”

Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.

Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.

Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.

"Dios creó al hombre superior a todo por lo noble y elevado de su entendimiento y el libre uso de su libertad." (J. Usera)