Jesús los envió de dos en dos
La Santa Sede ha
hecho público el mensaje del Papa Francisco para la 89 Jornada Mundial de
las Misiones que tendrá lugar el próximo 18 de octubre de 2015. En el
texto, el Pontífice reflexiona sobre el significado de la misión en el mundo
contemporáneo y en el contexto del Año de la Vida Consagrada.
A continuación se
transcriben algunos párrafos del mensaje.
Si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor
Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente
válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión
subsiste un fuerte vínculo.
En el mandato de Jesús: "id" están presentes los escenarios y
los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella
todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la
vida; y de forma especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del
Espíritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misión, entre las personas
a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio.
En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cuál es la razón por la
que habéis elegido la vida religiosa misionera y medid la disposición a
aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio,
recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el
anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro.
Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor
valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por
un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y
hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo.
"¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio
evangélico?" La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio:
los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados
y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelización,
dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a
traer: «Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los
dejemos solos» (Evangelii gaudium, 48).
ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS
- Texto Bíblico: Lc 10,1-9
Después
de esto, designó el Señor a otros setenta dos, y los envió de dos en dos
delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir…
Les
dijo: id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa,
ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que
entréis, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si hubiere allí un hijo de paz,
vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros… En la ciudad en
que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya
en ella, y decidles: “El Reino de Dios está cerca de vosotros.”
Pasos para la lectivo divina:
1.
Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el
conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué
dice la Palabra?
2.
Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy
el Señor a través de este texto bíblico? Dejo
que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida
de la Iglesia en este momento.
3.
Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor
como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la
gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4.
Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma
mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién
eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?
COMENTARIO:
La misión de
colaborar con él en el proyecto del reino de Dios no la confía Jesús solo al
pequeño grupo de apóstoles, sino a un número más amplio de setenta y dos
discípulos. Este número es significativo, pues, según la tradición judía, eran
setenta y dos las naciones que había en el mundo. Podemos decir que las
directrices que da Jesús a estos discípulos nos pueden inspirar también a los
evangelizadores de todos los tiempos.
Jesús los
envía a los lugares adonde piensa ir él. Colaboran preparándole el camino. En
ningún momento lo desplazan o sustituyen. El gran Evangelizador, enviado por el
Padre, es siempre Jesús. Los envía “de dos en dos” seguramente para defenderse
mejor de los peligros, también, tal vez, para dar más fuerza a su mensaje, al
estar atestiguado por dos discípulos de Jesús.
Los
seguidores de Jesús introducirán paz en una
sociedad atravesada por toda clase de conflictos y enfrentamientos. Los
portadores del Evangelio abrirán un camino nuevo: se acercarán a los problemas
y sufrimientos de la gente en una actitud de respeto, servicio y amistad. Jesús
sabe que solo se abren caminos al reino
de Dios introduciendo en el mundo bondad, amor y ternura.
Lo
sorprendente es que Jesús no está pensando en lo que han de llevar consigo,
sino precisamente en lo contrario: lo que no han de llevar, no sea que se
distancien demasiado de los más pobres. Para anunciar la Buena Nueva de Dios y
abrir caminos al proyecto humanizante del Padre, los medios más adecuados no
son el dinero o el poder, sino los medios de los que se sirvió Jesús: la
acogida a cada persona, el amor servicial a los más necesitados, la defensa de
los últimos, el ofrecimiento del perdón de Dios, la creación de una sociedad
más fraterna.
Lo primero
que anuncian siempre los seguidores de Jesús es la paz que reciben del
Resucitado: una paz que el mundo no puede dar. Según la promesa de Jesús, la
paz que llevan en el corazón sus
seguidores se contagiará y se difundirá a su paso por las casas. Esa paz cura
la vida de los que la acogen, pues es una fuerza para trabajar contra la agresividad, los odios y
las discordias.
Lo mismo que
Jesús, también sus evangelizadores actúan en nombre de un Dios que es Padre
misericordioso, quiere una vida más digna y sana para todos. Por eso su primera
tarea es curar enfermedades, sanar heridas,
aliviar sufrimientos.
Lucas recoge
las consignas de Jesús a sus discípulos porque son una invitación permanente a
vivir con radicalidad las exigencias básicas de la tarea evangelizadora.
Siempre hemos de revisar nuestros comportamientos para ver cómo traducir en
nuestros días el espíritu que alienta las palabras de Jesús.
No
caminaremos descalzos, pero nuestro estilo de vida deberá dejar claro que nos
identificamos con los pobres. No andaremos de casa en casa saludando con la
paz, pero nos tendrán que ver como hombres y mujeres de paz por nuestra actitud
fraterna con todos. No utilizaremos el poder del dinero y la prepotencia para
evangelizar, sino los medios que Jesús empleaba.
NOTICIAS VOCACIONALES
El día 15 de septiembre iniciaron el
postulantado en Madrid, Provincia de España, las jóvenes Sara Ballesteros
Martín. Inocencia Páez Abate y María Inés da Silva.
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
“AMOR DE DIOS”
Padre bueno,
Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la
mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además
afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
Confiados en esta
palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para
la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde
la civilización del amor.
Santa María,
Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las
comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los
jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el
amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
"El misionero es el
enviado del Hijo de Dios, que predica la paz, que por doquiera difunde la
caridad, y que ofrece felicidad a los que lo escuchan. Sólo para sí guarda los
padecimientos." (J.
Usera)
