El Tema del mensaje del Papa Francisco para la 49° Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2016 es: “Vence la indiferencia y conquista la paz”.
El Papa nos recuerda que “la
indiferencia en relación a los flagelos de nuestro tiempo es una de las causas
fundamentales que va en desmedro de la paz en el mundo. La indiferencia actual,
es a menudo, vinculada a diversas formas de individualismo que producen
aislamiento, ignorancia, egoísmo y, esto lleva al desinterés”.
Tras señalar que la
indiferencia “se puede vencer solamente afrontando juntos este desafío”,
resalta que “la paz debe ser conquistada: no es un bien que se obtiene sin
esfuerzos, sin conversión, sin creatividad y sin dialéctica”.
“Se trata de sensibilizar y
formar al sentido de responsabilidad respecto a las gravísimas cuestiones que
afligen la familia humana, como el fundamentalismo y sus masacres, las
persecuciones a causa de la fe y de la pertenencia étnica, las violaciones de
la libertad y de los derechos de los pueblos, el abuso y la esclavitud de las
personas, la corrupción y el crimen organizado, las guerras que causan el drama
de los refugiados y de los emigrantes forzados”.
Luego de recordar que el tema de la Jornada
del año 2015 ha sido “No esclavos sino hermanos”, el comunicado resalta que el
mensaje para el 2016 quiere ser “punto de partida para que todos los hombres de
buena voluntad, y en particular aquellos que operan en la instrucción, en la
cultura y en los medios de comunicación, actúen cada uno de acuerdo a las
propias posibilidades y de acuerdo a las mejores aspiraciones para construir
juntos un mundo más consciente y misericordioso, y por tanto más libre y
justo”. ”. “La paz, concluye el documento, es posible allí donde el derecho de
todo ser humano es reconocido y respetado, según la libertad y la justicia”.
ORACIÓN
DESDE LA PALABRA DE DIOS
- Texto Bíblico: Mc 1 9-11
- Texto Bíblico: Mc 1 9-11
Pasos
para la lectio divina
1.
Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el
conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué
dice la Palabra?
2.
Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy
el Señor a través de este texto bíblico? Dejo
que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida
de la Iglesia en este momento.
3.
Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor
como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la
gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
-Comentario
-Comentario
Jesús aparece como uno más en medio de las gentes que vienen al Jordán
a recibir el bautismo de Juan. Nada se nos dice que podamos destacar de él.
Solo que “llegó desde Nazaret de Galilea”, una aldea pequeña e insignificante, perdida
en una región montañosa y cuyo nombre nunca es mencionado en los libros
sagrados de Israel.
Jesús llega para “ser bautizado por Juan”. Esto significa que comparte
su visión sobre la situación crítica que vive Israel: el pueblo necesita una
conversión radical para acoger a su Dios. Comparte también la esperanza del
Bautista: pronto conocerán todos la irrupción salvadora de Dios; la Alianza
será renovada, las gentes podrán vivir una vida digna, propia del pueblo de
Dios.
Al salir del agua, Jesús va a vivir una experiencia difícil de expresar
y que Marcos trata de evocar empleando diversos recursos literarios. Según el
relato Jesús ve que “los cielos se rasgan”. El pueblo llevaba mucho tiempo con
la impresión de que los cielos estaban cerrados. Ya no había profetas. Nadie
era capaz de escuchar la palabra de Dios. Ahora “los cielos se rasgan”. Dios se
va a comunicar de manera directa con Jesús.
En el relato se habla de una doble experiencia. En primer lugar, Jesús “ve al Espíritu
descender sobre él como una paloma”. Luego oye una voz del cielo que dice: “Tú
eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. Jesús responderá a lo largo de toda su
vida, a ese amor del Padre, con una sola palabra: Abbá, padre querido, una expresión que en las familias de Galilea evocaba
habitualmente el cariño, la intimidad y la confianza del niño con su padre.
Jesús, lleno del Espíritu de
Dios, va a curar, liberar y dar vida:
“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).
Jesús actúa siempre confiando espontáneamente en Dios. Busca su voluntad sin
recelos, sin cálculos. Esta confianza le hace vivir de manera creativa, le
lleva a ser “el rostro de la misericordia
del Padre”. Así lo expresa el Papa Francisco en el número 1 de la Bula del
jubileo de la Misericordia, que hemos iniciado: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de
la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto
viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en
misericordia » (Ef 2,4),
después de haber revelado su nombre a Moisés como
« Dios compasivo y
misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a
conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza
divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal
4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió
a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su
amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn
14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su
persona revela la misericordia de Dios”.
ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES “AMOR DE DIOS”

Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad, te pedimos vocaciones para la Iglesia y para
la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde
la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las
familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y
ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para
manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.
“A este Dios veraz y bienhechor
del hombre se debe toda acción de gracias”. (J.
Usera)
