sábado, 5 de marzo de 2016

Misericordiosos como el Padre. Boletín DICOVAD nº 80 (Marzo 2016)



En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). 



Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38). (Del Mensaje del Papa Francisco para la cuaresma 2016)



ORACIÓN DESDE LA PALABRA DE DIOS

- Texto Bíblico: Lc 15, 1-7

Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: « ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.


Pasos para la lectio divina

1. Lectura y comprensión del texto: Nos lleva a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido ¿Qué dice el texto bíblico en sí? ¿Qué dice la Palabra?
2. Meditación: Sentido del texto hoy para mí ¿Qué me dice, qué nos dice hoy el Señor a través de este texto bíblico? Dejo que el texto ilumine mi vida, la vida de la comunidad o de mi familia, la vida de la Iglesia en este momento.
3. Oración: Orar el texto supone otra pregunta: ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra? El corazón se abre a la alabanza de Dios, a la gratitud, implora y pide su ayuda, se abre a la conversión y al perdón, etc.
4. Contemplación, compromiso: El corazón se centra en Dios. Con su misma mirada contemplo y juzgo mi propia vida y la realidad y me pregunto: ¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?


- Comentario

Lucas nos dice que los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Seguramente muchos de ellos le escuchaban conmovidos. Sus enseñanzas eran diferentes a las que oían en los encuentros de las sinagogas y en las celebraciones del templo. Sin embargo, ellos necesitaban a ese Dios, Padre bueno y Misericordioso. Si Dios no les comprende y perdona, como proclama Jesús, ¿a quién van a acudir?
A los fariseos y los escribas no les agrada el comportamiento de Jesús. Su acogida misteriosa a esta gente pecadora les parece un escándalo intolerable, les irrita que Jesús “acoja a los pecadores y coma con ellos”. Un hombre piadoso no debe mezclarse con pecadores; los trasgresores de la ley no son dignos de convivir con quienes son fieles a Dios.
Jesús les respondió con una parábola sorprendente. Quería grabar bien en el corazón de todos algo que llevaba muy dentro: los pecadores le pertenecen a Dios. Él los busca apasionadamente y, cuando los recupera, su alegría es incontenible. Todos tendríamos que alegrarnos con él. También los fariseos y los escribas.
Jesús les habla de un pastor que al hacer el recuento acostumbrado del atardecer descubre que le falta una oveja. El hombre no se entretiene en razonamientos y cálculos de sentido práctico. Aunque esté pérdida, la oveja le pertenece. Es suya. Por eso no duda en salir a buscarla, aunque tenga que abandonar de momento a las noventa y nueve. El pastor no para hasta encontrar a su oveja. Y, cuando la encuentra, con un gesto lleno de ternura la pone sobre sus hombros y vuelve a su majada. Al llegar convoca a sus amigos pastores y les invita a compartir su dicha: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
La parábola es breve, pero su mensaje es de gran hondura. ¿De verdad puede este pastor insensato ser metáfora de Dios? Hay algo que todos los que están escuchando a Jesús han de conocer: los humanos son criaturas de Dios, le pertenecen, los busca apasionadamente cuando se alejan de él.
 “En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. Él da todo de sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos” (MV 14).


Noticias vocacionales

El día 03 de enero 2016  hicieron la profesión perpetua, en Quelimane,  Mozambique, las Hermanas: Adelina João Armando, Esperança Naprimo Luante, Melita Mário Mutevina, Zelta Zeinabo Baptista João, Esperança Vicente Custumado, Verónica Cândido Luciano.

El día 30 de enero de 2016 hicieron la primera profesión, en Lubango, Angola, las Hermanas: Graciela Carvalho, Angilda Maria  João, Marnela Vasco Sulemane, Francisca Tarcísio Matola.

El día dia 25 de enero 2016 iniciaron el noviciado en Lubnago, Angola: Sebastiana Acácio Martins,  Benilde João Mussage, Estefania Fernando Afonso, Luísa Santos Horácio, Carlota Roberto Machaieie, Regina Gaspar Albano y Júlia Rita Domingos Tsambe,  Mozambicanas; Teresa Angelina Senda y  Adriana da Conceição Davoca Cunha, Angoleñas.



ORACIÓN POR LAS VOCACIONES  “AMOR DE DIOS”

Padre bueno, Jesús nos dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a sus campos”. Y además afirmó: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
Confiados en esta palabra de Jesús y en tu bondad,  te pedimos vocaciones para la Iglesia y para la Familia “Amor de Dios”, que se entreguen a la construcción del Reino desde la civilización del amor.
Santa María, Virgen Inmaculada, protege con tu maternal intercesión a las familias y a las comunidades cristianas para que animen la vida de los niños y ayuden a los jóvenes a responder con generosidad a la llamada de Jesús, para manifestar el amor gratuito de Dios a los hombres. Amén.


"Procura ser tolerante y de carácter apacible con todo el mundo." (J. Usera)